SIN NOVEDAD EN EL FRENTE (E. Berger, 2022).
LOS FUNDAMENTOS DE
LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL

All Quiet on the Western Front (E. Berger, 2022).
The foundations of the First World War

Grad. Sergio Baza de Blas
Historiador
Valladolid

Recibido el 2 de Enero de 2025
Aceptado el 14 de Febrero de 2025

Resumen. A lo largo de los años, los historiadores han buscado comprender los cimientos que dieron origen a la Primera Guerra Mundial. La relevancia de este conflicto ha llegado a verse reflejada numerosas veces en el cine. La película Sin novedad en el frente (2022), de Edward Berger, es un claro ejemplo, a través del cual podemos explorar los fundamentos que rigieron esta contienda, tales como el nacionalismo, la propaganda, la guerra de trincheras, las relaciones políticas entre los países beligerantes y las cicatrices psicológicas que dejo la guerra global. En este trabajo exploramos cómo la narrativa visual arroja luz sobre estos temas que forjaron la Gran Guerra, así como la convergencia cada vez más plausible sobre el arte cinematográfico y la historia global.
Palabras clave. Sin novedad en el frente, Primera Guerra Mundial, Historia y cine, Cine bélico, Frente Occidental, Trincheras, Guerra tecnológica, Armisticio.

Abstract. Over the years, historians have sought to understand the foundations that gave rise to the First World War. The significance of this conflict has been reflected on numerous occasions in cinema. Edward Berger’s 2022 film All Quiet on the Western Front is a clear example through which we can examine the underlying forces that shaped this war, such as nationalism, propaganda, trench warfare, political relations among the belligerent nations, and the psychological scars left by global conflict. This paper explores how visual narrative illuminates these themes that forged the Great War, as well as the increasingly plausible convergence between cinematographic art and global history.
Keywords. All Quiet on the Western Front, First World War, History and Cinema, War films, Western Front, Trenches, Technological Warfare, Armistice.

 



Paul Bäumer en el frente. (Berger, 2022: 02:07:00)

Sin novedad en el frente (2022), dirigida por Edward Berger, narra los últimos años de la Primera Guerra Mundial desde la perspectiva de un soldado alemán y sus camaradas en las trincheras. Este filme se destaca como una de las adaptaciones cinematográficas más impactantes de la novela homónima de Erich Maria Remarque, siguiendo la estela de las versiones anteriores de 1930, dirigida por Lewis Milestone, y de 1979, a cargo de Delbert Mann. Todas ellas son testimonio del poder del arte cinematográfico para explorar los fundamentos históricos, éticos y humanos de un conflicto que trasformó el mundo de manera irreversible.

La película aparte de buscar la crudeza y la carga emocional de la novela de Remarque, también explora los fundamentos subyacentes al conflicto bélico y cómo estos se manifiestan en el campo de batalla. La Primera Guerra Mundial fue un conflicto caracterizado sobre todo por el estancamiento en frentes extensos y trincheras, dando una nueva forma de guerra caracterizada por la inmovilidad y el derramamiento de ríos de sangre, principalmente causado por la incorporación de nuevas tecnologías de guerra. La película de Berger a través de su representación visual y narrativa busca capturar la naturaleza estática y la tensión continua de este conflicto, donde los soldados vivieron en condiciones infrahumanas donde se enfrentaban bajo la constante amenaza de la muerte.

Es sobre todo a partir de la visión de los ojos de los soldados alemanes, y en particular de su protagonista Paul Bäumer, que vemos reflejada su evolución a través de la guerra. Pasando de ser jóvenes idealistas profundamente convencidos de su sentimiento patriótico, a la camaradería forjada por la adversidad y la pérdida de sus seres queridos, moldeando profundamente sus espíritus en el campo de batalla. Sin novedad en el frente revela las cicatrices físicas y psicológicas que este conflicto dejó en una generación de jóvenes. Además de ello la incorporación de un nuevo hilo argumental, en el que se explican las negociaciones en el frente para el armisticio entre los países beligerantes a través de la figura de Matthias Ezberger, completa la historia en la visión del desastre y la inutilidad de la guerra. Berger, de esta forma, pretende contribuir a un diálogo contemporáneo sobre los horrores de la guerra permitiendo que una nueva generación de espectadores reflexione sobre un conflicto que cambió la historia de Europa y del mundo.

La trama, abarca aproximadamente el periodo de un año y medio de la contienda, incluyendo las últimas ofensivas del conflicto, donde Paul, un joven alemán se alista en el ejército a pesar de su minoría de edad. Paul es una figura ficticia, pero está basada en los testimonios de soldados que compartieron la experiencia en el propio frente junto a Remarque. Aunque la historia no sea una crónica literal de eventos específicos, reúne las vivencias que bien podrían haber sido experimentadas por cualquier soldado alemán durante la guerra. Sin novedad en el frente se enfoca en describir la vida en las trincheras, retratando de forma vívida los desafíos cotidianos de los soldados. En lugar de glorificar el conflicto, la película muestra la crudeza de la guerra.

Entre 1928 y 1930, el panorama cultural experimentó un auge en la producción de libros, películas y obras de teatro sobre la Primera Guerra Mundial, destacando la transformación de un tema inicialmente considerado comercialmente inviable a uno vendible. La guerra, que antes era tratada con cautela por editores y cineastas se convirtió en un fenómeno cultural. En este contexto, obras literarias de autores como A. Zweig, Hemingway y Sassoon, así como la pintura y el cine, reflejaron este cambio (Eksteins, 1980: 345-346). Sin novedad en el frente de Erich Maria Remarque, se erigió como la obra más influyente de este periodo, alcanzando popularidad y generando gran controversia debido a su crudo retrato de las vivencias en el frente y su postura pacificadora de la Primera Guerra Mundial. Publicada por primera vez en 1928, la novela fue un éxito internacional traducida a 26 idiomas, alcanzando millones de ventas en todo el mundo. A pesar de su impacto cultural, fue censurada y destruida por el régimen nazi debido a su contenido antimilitarista y crítico con el nacionalismo (Eksteins, 1980: 353-354).

El cine al igual que la novela de Remarque también fue una herramienta clave para retratar los conflictos bélicos. Incluso antes de su formalización con los Lumière en 1895, Thomas Edison ya proyectaba imágenes históricas en su cinescopio como La ejecución de María de Estuardo, reina de Escocia marcando el potencial del cine histórico (Salvat, 1978: 151). Desde entonces el cine se ha desarrollado en paralelo a los grandes eventos históricos, como la Gran Guerra. Es este momento, durante la Gran Guerra, en el que el séptimo arte se consolidará como un medio de análisis y de propaganda y aunque los estados beligerantes inicialmente prohibieron filmar en el frente, limitándose a producciones ficticias, el cine encontró en la guerra un tema recurrente para el desarrollo de los horrores del conflicto (Romero, 2013: 17-18). Desde películas como, La batalla propiamente (1917) en Francia hasta Bajo las armas (1915) en Alemania, el cine serviría como elemento clave para la difusión de estos eventos históricos. Con la llegada del cine sonoro, la tendencia pacifista se hizo más notable con películas como Adiós a las armas (1932), adaptada de la novela de Ernest Hemingway, demostrando cómo el cine, a través de sus imágenes podría plasmar con gran fuerza la devastación emocional y física que la guerra generaba en la sociedad (Salvat, 1978: 72-73).

Debemos tener en cuenta que Berger, al igual que otras adaptaciones cinematográficas basadas en un libro, busca captar la esencia original de Remarque, mientras se ajusta a la narrativa del formato visual. Por lo tanto, a pesar de que Sin novedad en el frente, a diferencia de la obra literaria, que adopta un enfoque un poco más abstracto al evitar menciones específicas de batallas, lugares o fechas, incorpora detalles concretos que facilitan la comprensión del contexto histórico en el que se desarrollan los acontecimientos. Esto no solo refuerza la veracidad de los eventos históricos de la película, sino que permite al espectador ubicarse mejor en la geografía y cronología del conflicto. Aunque puedan existir diferencias, Berger busca mantener la esencia de Sin novedad en el frente de Remarque, desde una perspectiva contemporánea añadiendo elementos y enfoques nuevos para enriquecer la narrativa y hacerla relevante a audiencias actuales (Calderón, 2023).

La película se sitúa en un periodo decisivo del conflicto, en el que Alemania, inicialmente convencida de lograr una victoria rápida en el oeste, vio sus expectativas desmoronarse tras la fallida ofensiva de Lanermarck, en 1914. Esto conduciría al estancamiento del Frente Occidental, en lo que hoy conocemos como la guerra de trincheras (Canales et alii, 2014: 45-48). A partir de las grandes ofensivas como Verdún y el Somme, en 1916, el ejército alemán se vio obligado a recurrir al reclutamiento de soldados cada vez más jóvenes, debido a la gran cantidad de bajas en sus filas (Artola, 2014; 70-81). La entrada de Estados Unidos en la guerra, tras el hundimiento del Lusitania, supuso un punto de inflexión al inclinar la balanza a favor de los aliados, al tiempo que Alemania se enfrentaba a una creciente desventaja tanto en mano de obra como en recursos materiales Canales et alii, 2014: 128-130).

Mientras tanto, en el frente oriental, la Revolución Rusa en 1917 culmino en la firma de un armisticio entre Alemania y Rusia, con el Tratado de Brest-Litowsk en marzo de 1918, lo que permitió a las Potencias Centrales concentrar sus esfuerzos en el Frente Occidental Linales Chover, 2013: 98). A pesar de ello el desgaste de las tropas alemanes y la superioridad aliada en hombres y material, particularmente tras la Ofensiva de los Cien Días, sellaron la suerte de Alemania. El alto mando alemán, consciente de la inevitable derrota, continuó la lucha hasta la firma del armisticio el 11 de noviembre de 1918, un evento retratado en la película a través de la figura de Matthias Erzberger (Daniel Brühl), quien simboliza la búsqueda de la paz en medio del caos (Keenan, 2023).

Es en este contexto en el cual, el protagonista de la película, Paul Bäumer se ve inmerso. Las batallas de Ypres y Passchendale, entre junio y noviembre de 1917, que costaron miles de vidas pudieron ser el escenario donde Paul se estrenara como soldado alemán (Romero, 2013: 204). Este periodo de año y medio incluyó los últimos estertores de la guerra, lo que hizo que el frente occidental fuera activo y letal especialmente en 1917. Durante meses unas y otras tropas quedarían ancladas en un frente de 17 kilómetros, donde los métodos siguieron siendo los mismos, fuego de artillería seguido de ataques de infantería (Keenan, 2023). Los tanques y el potencial aliado desde noviembre de 1917 eran un arma moderna rara que pilló desprevenido al ejército alemán (Linales Chover, 2013: 98).

Inicialmente, el estudio del conflicto estuvo dominado por enfoques positivistas que privilegiaron los aspectos políticos y militares, centrándose en las operaciones estratégicas tanto en la tierra como en el mar (Ferro, 1998: 9-10). Sin embargo, a partir de la década de los sesenta, se produjo una importante confluencia entre la Historia y el cine, estableciendo un diálogo recíproco que permitió a este último captar la mentalidad colectiva de las naciones de una manera que ninguna otra forma de expresión artística había logrado. El cine como arte de creación colectiva, superó la individualidad inherente del libro o la pintura, adquiriendo un papel preeminente en la representación y reinterpretación de los hechos históricos (Romero, 2013:17-18).

Es a través del cine, y en particular de obras como Sin novedad en el frente, que se evidencian de manera elocuente varios aspectos históricos esenciales que estructuraron la Primera Guerra Mundial. La película aborda con rigor la brutalidad inherente a la guerra de trincheras, el impacto devastador de las nuevas tecnologías bélicas -como los tanques y el gas toxico-, y las profundas secuelas psicológicas sufridas por los combatientes. La figura de Paul Bäumer, protagonista de la cinta, ofrece una aproximación no solo a las condiciones materiales del frente, sino también a las complejas motivaciones políticas e ideológicas que condujeron a millones de jóvenes a participar en una contienda de dimensiones catastróficas. Además, recrea con precisión las fallidas ofensivas militares, la extenuación de las tropas y las tensiones diplomáticas que culminaron en el armisticio.

“La Gran Guerra”, como se denominó inicialmente a la Primera Guerra Mundial, fue concebida en su origen como un conflicto breve y decisivo, en el que las naciones europeas participarían con fervor patriótico y entusiasmo juvenil, impulsadas por la defensa de la patria. Los soldados partían de urbes como París, Londres y Berlín imbuidos de una ilusión compartida de un rápido retorno, entornando himnos de gloria y convencidos de que la contienda sería breve y honorable (Ferro, 1998: 9-10). Sin embargo, el exacerbado nacionalismo que permeaba Europa, arraigado profundamente en la educación y en una propaganda astuta, distorsionó las creencias de toda una generación. Los jóvenes fueron adoctrinados bajo el lema “Dulce et decorum est pro patria mori”, que glorificaba el sacrificio por la nación. El caso del nacionalismo alemán es particularmente notable y lo podemos observar bien en la película. El fervor por la patria alemana se extendió con gran ímpetu, especialmente en las escuelas como muestra la película, los soldados fueron víctimas de una manipulación colectiva. En este sentido, la cinta humaniza al enemigo y pone en cuestión las ideologías que los empujaron a combatir (Pérez, 2007: 76-77).


Soldados alemanes marchando y cantando dirigiéndose al frente.
“Colección de fotografías del servicio de noticias Bain”, Library of Congress

Sin novedad en el frente refleja esta propaganda de una manera contundente. Motores que, junto al nacionalismo, fueron esenciales para movilizar a las masas europeas a un conflicto de tal magnitud. En vísperas de la guerra, Europa presentaba una estabilidad notable: bajas tasas de desempleo, escasas revueltas y un crecimiento económico sostenido, especialmente en potencias como Reino Unido, Francia y Alemania. Entre 1815 y 1914, la población europea se incrementó de 190 a 460 millones, facilitando la expansión de estas naciones sobre el escenario global (Morrow, 2008: 21). En contraste países como Italia y Rusia, rezagados en sus procesos de industrialización, mostraron menos interés en la guerra, salvo cuando sus territorios se vieron amenazados (Ferro, 1998: 9-10). El imperialismo de finales del siglo XIX exacerbó aún más esta rivalidad, fomentando un racismo nacionalista que legitimaba la expansión colonial y la dominación de los “pueblos inferiores”. La confusión entre patriotismo y pacifismo, alimentada por la propaganda y la educación nacionalista, convenció a toda una generación de que la contienda era justa y necesaria para la defensa de sus respectivas naciones (Ferro, 1998: 28-29). La mirada de cada una de las naciones europeas entre sí era la de poner en entredicho su existencia, interpretando a los otros como verdaderos enemigos que ponen en riesgo su existencia. El fervor por proteger a la patria, alentado por discursos públicos y figuras de autoridad, como los maestros, que a menudo veían la guerra como una oportunidad para la grandeza nacional, fue fundamental para motivar a los estudiantes a alistarse (Ferro, 1998: 36-37). Ideas similares son reflejadas en el discurso patriótico del director de la escuela de Paul, quien proclama “Por nuestro kaiser. Por Dios. Por la Patria”, en un eco de movilización emocional. Así se preparó el terreno para una guerra donde las potencias europeas lucharon ferozmente por preservar su hegemonía.

 



Director de la escuela proyecta discursos patrióticos a sus alumnos, (Berger, 2002, 0:11:43).

La película, al igual que la obra literaria de Erich Maria Remarque se centra sobre todo en el retrato de la sinrazón de la guerra, presentando un conflicto desprovisto de cualquier heroísmo tradicional. De forma contraria a otras producciones cinematográficas que enfatizan valores como el honor, la gloria o el deber, Sin novedad en el frente se centra en desmantelar esas nociones, exponiendo la guerra como una masacre absurda y brutal, especialmente representada a través de la guerra de trincheras. La Primera Guerra Mundial fue, en gran medida, el escenario perfecto para esta representación debido a la naturaleza estática y cruel del conflicto en el frente, donde el uso de tecnologías bélicas avanzadas como ametralladoras, gases tóxicos y alambradas transformó los campos de batalla en verdaderos mataderos (Pérez, 2007: 74-76).

El símbolo por excelencia y uno de los fundamentos pilar de este conflicto es, sin duda, la trinchera. Este elemento icónico, de importancia escenográfica y simbólica, refleja las miserables condiciones en las que vivían y morían los soldados. La película ofrece una representación meticulosa de la vida en las trincheras, mostrando la suciedad, el hacinamiento y la omnipresencia de la muerte, capturando la crudeza de los combates y la insensatez de las tácticas militares que sacrificaban cientos de vidas por avances insignificantes (Romero, 2013: 84). Desde noviembre de 1914, los alemanes comenzaron a desarrollar complejas redes de trincheras, imitando a las líneas de fortificación medieval, lo que les permitió reforzar sus posiciones estratégicas. Mientras que sus trincheras eran profundas y bien diseñadas, las de los aliados eran más rudimentarias, pero ambas se convirtieron en espacios de sufrimiento y desesperanza. Estos sistemas de defensas incluían no solo parapetos y alambradas, sino también pasadizos para conectar posiciones y protegerse del fuego enemigo (Ferro, 1994: 165-167; Morrow, 2008: 174-175).

A lo largo de la película, las trincheras no solo actúan como escenarios físicos, sino que también simbolizan el colapso de las estrategias bélicas decimonónicas que los mandos militares insistían en mantener. La carnicería de las trincheras carece de épica y héroes, y lo que se muestra es la deshumanización y el sacrificio de miles de hombres en una guerra que carecía de un propósito claro, como bien se refleja en los relatos de las ofensivas fallidas y las cargas suicidas que se realizaban contra un enemigo atrincherado y bien armado (Romero, 2013: 193-194). Así, el filme pone en evidencia las tácticas obsoletas y la desconexión de los altos mandos militares, quienes, aferrados a los principios bélicos del siglo XIX, seguían aplicando las estrategias que resultaban en la muerte de miles de soldados por unos pocos de metros de terreno (Romero, 2013: 193-194).


Las trincheras en el film: los escalones para disparar, las escaleras para las cargas
y los sacos de arena para las defensas. (Berger, 2002, 01:08:34)

Uno de los pilares fundamentales que marcaron el curso de la Primera Guerra Mundial, y que observamos de manera predominante en Sin novedad en el frente, es el impacto devastador de la tecnología bélica. Este conflicto supuso una revolución en los armamentos y las tácticas militares, trasformando el campo de batalla como nunca. Las innovaciones tecnológicas hicieron dejar atrás las estrategias bélicas convencionales, haciendo de la guerra una contienda caracterizada por una brutalidad sin precedentes, donde la industrialización del armamento desempeñó un papel clave. La competencia tecnológica entre los ejércitos dio lugar a un continuo perfeccionamiento de armamentos, creando un ciclo de respuestas rápidas y constantes entre los dos bandos, que hizo de la guerra una prueba de resistencia industrial, más que un conflicto puramente táctico. La película se erige como un crisol narrativo que pone de manifiesto como estas nuevas tecnologías -tanques, artillería pesada y gases tóxicos- alteraron por completo la dinámica del conflicto (Romero, 2013: 96).

El alto mando alemán pronto adoptó una visión más pragmática y dinámica de la guerra, canalizando los recursos hacia el desarrollo de tecnologías innovadoras. Este enfoque fue sustentado por el esfuerzo sistemático en la investigación y la industria, que buscaba romper el estancamiento en las trincheras (Romero, 2013: 96). Sin embargo, a pesar de la proliferación de nuevas armas y dispositivos, la tecnología no garantizó la victoria. La producción masiva y los tiempos de fabricación acelerados, junto con las frecuentes fallas de los nuevos sistemas, costaron la vida de miles de soldados. La guerra nunca estuvo completamente en manos de la tecnología: la devastadora potencia de los cañones, morteros y obuses, junto con la crudeza de las trincheras, desafiaron la efectividad de las armas modernas. En 1918, la intervención de Estados Unidos y el dominio de los aliados en el mar, así como su superioridad en la producción de armamento, particularmente de aviones y cañones, contribuyó significativamente a la derrota alemana, aunque los avances técnicos germanos en artillería, submarinos y la construcción de trincheras fueron fundamentales para prolongar el conflicto (Romero, 2013: 130-136; Ferro, 1994: 179-180).

Dentro de los avances tecnológicos, la artillería jugo un papel determinante en los resultados de las batallas, con Alemania inicialmente llevando la delantera debido a su superioridad en la potencia de fuego. La artillería pesada alemana, con más de 2.000 cañones de 77 milímetros y una gran cantidad de obuses, especialmente los de 105 y 150 milímetros, permitió a las fuerzas germanas llevar a cabo bombardeos devastadores que causaron estragos en las defensas francesas, aniquilando a la infantería antes de que pudiera reaccionar con su arma tradicional: la bayoneta (Morrow, 2008: 107). A pesar de la ventaja alemana en cantidad y alcance, el ejército francés, por su parte, mejoró la precisión de sus cañones, particularmente con el uso de fuego indirecto. Los cañones franceses de capacidad de elevación y precisión permitieron disparar entre doce y dieciséis proyectiles por minuto, alcanzando objetivos que se encontraban fuera del alcance visual directo. Sin embargo, los cañones de mayor calibre, como los de 120 y 155 milímetros, carecían de la precisión necesaria para causar un impacto decisivo en el campo de batalla debido a su insuficiencia en alcance y peso (Morrow, 2008: 62-63).

A lo largo de la contienda, la artillería se consolidó como uno de los principales responsables de bajas, con cerca de un tercio de las muertes en la guerra atribuidas a los bombardeos (Romero, 2013: 94). Aunque la película no muestra explícitamente los cañones, la presencia de la artillería se refleja a través de constantes bombardeos previos a las cargas, que servían como fuego de cobertura y creaban un ambiente de tensión insostenible para los soldados en las trincheras. Estos bombardeos no solo destruían las líneas enemigas, sino que también desmoronaban la moral de las tropas, al estar constantemente bajo la amenaza de una muerte inminente. Los proyectiles lanzados desde los obuses, como el Minenwerfer, cuyo silbido característico precedía a su impacto mortal, aterrorizaban a los soldados, que eran incapaces de predecir cuándo o dónde caerían los proyectiles, lo que añadía un nivel de incertidumbre y angustia al conflicto (Ferro, 1994: 166). La omnipresencia de la artillería, a pesar de no ser visualmente dominante en la película, subraya la brutalidad de la guerra moderna y su capacidad para someter a los soldados a un desgaste físico y psicológico.


Explosiones de artillería en tierra de nadie durante las cargas alemana. (Berger, 2022: 01:09:12)

Junto con la artillería, la introducción del gas representó un punto de inflexión en la concepción de la guerra, consolidándose como un emblema icónico del conflicto, caracterizado por la imagen de los soldados portando máscaras antigás. El 22 de abril de 1915, en la segunda batalla de Ypres, el ejército alemán utilizó por primera vez gas cloro, liberando 168 toneladas de este letal agente químico sobre las tropas canadienses, causando estragos inmediatos (Romero, 2013: 96). Este nuevo instrumento de guerra, que producía asfixia y daños pulmonares irreversibles en sus víctimas, trasformó las tácticas militares al obligar a los ejércitos a adaptar sus equipos y estrategias. Sin embargo, su impredecibilidad, debido a factores como la dirección de viento, limitó inicialmente su eficacia, algo que los alemanes no tardaron en comprobar al no poder aprovechar el terreno gaseado (Ferro, 1994: 168). La rápida reacción de los ejércitos aliados, que improvisaron protecciones como prendas de vestir empapadas en agua para contrarrestar los efectos del gas, llevó a una carrera armamentística centrada en desarrollar armas químicas más efectivas y al mismo tiempo, mejorar las máscaras antigás. A pesar de su brutalidad, los ataques químicos no lograron ser un factor decisivo en la contienda, pero sí dejaron una profunda huella en la guerra moderna, siendo responsables de aproximadamente 1.300.000 bajas, de las cuales 91.000 fueron mortales, principalmente a causa del fosgeno (López et alii, 2022).

En Sin novedad en el frente, Edward Berger ilustra el devastador impacto del gas, destacando tanto su letalidad como la ineficacia inicial de las medidas de protección. La película ofrece momentos cruciales donde se representa el terror que causaba esta nueva arma. En una de las primeras secuencias, los soldados se ven obligados a ponerse las máscaras de manera apresurada ante una alarma de gas, subrayando la tensión constante en el frente (Berger, 2022: 00:17:13). En el filme también muestra los efectos mortales del gas en una escena donde Paul y sus compañeros descubren los cadáveres de un pelotón que, habiéndose quitado las máscaras prematuramente, sucumbió a la toxicidad del gas aun presente en el ambiente, con sus rostros deformados y azules por la asfixia (Berger, 2022: 00:55:30). Estas imágenes no solo reflejan la realidad aterradora de la guerra química, sino que también simbolizan la desesperación de los soldados en un conflicto donde las reglas de la guerra tradicional habían sido devastadoramente superadas.


Máscara antigás, "Lederschutzmaske", empleada por Paul Bäumer. (Berger, 2022: 00:17:40)


Efectos de la inhalación de gas: soldados alemanes muertos con rostros azules. (Berger, 2022: 00:56:36)

Una de las principales novedades que trae la Primera Guerra Mundial es el considerar a los cielos como un nuevo escenario bélico. Ya en 1910, prácticamente todos los países europeos tenían fuerza aérea de reconocimiento o combate, aunque poco desarrollada (Romero, 2013: 184-185) Durante el conflicto, la tecnología aérea evolucionó rápidamente, con los primeros enfrentamientos armados y la creación de escuadrones de bombardeo en otoño de 1914. Los pilotos tenían una esperanza de vida de cuatro a cinco semanas. En 1915, mejoras técnicas, como el sincronizador Fokker, dieron a los alemanes ventaja temporal en el aire, pero para 1918, los aliados superaban en número y capacidad aérea, con una flota de 3.437 aviones. En poco más de cuatro años, la historia de la aviación daría un paso de gigante: la capacidad de carga de los aparatos, la potencia de sus motores y el fuselaje se habían desarrollado enormemente y no pararía de evolucionar durante los años siguientes (Romero, 2013: 184-188; Ferro, 1994: 177-179).

Si bien la presencia de aviones en Sin novedad en el frente no es significativa, las aeronaves aparecen en varias escenas a lo largo de la película. Su representación contribuye a la atmósfera general de la película y al impacto de la guerra en los soldados. El primer momento en el que vemos aparecer un avión (Berger, 2022: 00:45:40) es en el enfrentamiento de dos de ellos en la retaguardia. De esta forma Berger revela cómo los enfrentamientos iban más allá del frente, realizándose auténticos combates aéreos e ilustrando cómo la aviación se había vuelto un componente esencial. En otro momento, a continuación del repliegue de los soldados alemanes ante la contraofensiva francesa, los aviones franceses (Berger, 2022: 01:29:05) realizan una serie de pasadas rasantes que, mediante las ametralladoras, arremeten contra los germanos haciéndolos retroceder. Estas escenas ilustran la creciente importancia de la aviación en el campo de batalla y su impacto en las tácticas militares del momento.


Lucha entre dos aviones en la retaguardia alemana. (Berger, 2022: 00:45:40)


Ataque francés en la contraofensiva contra los alemanes. (Berger, 2022: 01:29:05)

Otro de los avances que modificaría el rumbo de la guerra, hasta el punto de ser considerados los artífices de la victoria aliada, fue la introducción de tanques en el campo de batalla. Estas máquinas fueron concebidas en paralelo por Francia e Inglaterra, bajo la supervisión de figuras como el coronel Étienne y W. Churchill, quienes desarrollaron los primeros prototipos conocidos como “blocaos-oruga” (Ferro, 1994: 178). Su debut en combate ocurrió el 15 de septiembre de 1915 en Baupaume, causando pánico entre los soldados alemanes. Sin embargo, su impacto fue más significativo en la ofensiva del Somme en la batalla de Flers-Courcelette (1916), cuando los tanques británicos Mark I, apodados “Willi”, destrozaron las alambradas alemanas, marcando un antes y un después en las tácticas militares (Romero, 2013: 202). A pesar de los problemas iniciales con los tanques franceses Saint Chamond, vulnerables ante las ametralladoras y artillería alemanas, su capacidad para atravesar obstáculos se consolidó en las fases iniciales del conflicto.


El tanque francés St. Chamon con su cañón de 75 mm. ©https://www.warhistoryonline.com

Estos tanques y esta ofensiva se corresponden temporalmente con la primera vez que los jóvenes soldados alemanes de la película se encuentran con estas máquinas de guerra. Berger, en la película, subraya el cambio radical en la naturaleza del combate con la llegada de los tanques, enfatizado como un cambio revolucionario. Monstruos de acero capaces de abrirse paso entre los escombros y el humo, que simboliza la inhumanidad de la guerra moderna, donde la ciencia y la industria jugaron un papel crucial en la mecanización de la destrucción masiva (Ferro, 1994: 178-179).


Tanques St. Chamon en la película. (Berger, 2022: 01:13:34)

Al igual que la fabricación de nuevas tecnologías de guerra otro de los cambios trascendentales, ocurría fuera de los frentes. La participación femenina durante el conflicto supuso una transformación radical en las estructuras laborales y sociales de las potencias beligerantes. Ante la marcha masiva de hombres al frente, fue necesario recurrir a la población femenina para cubrir los sectores industriales, especialmente en la producción de armamento y materiales bélicos. En fábricas como la de Krupp en Alemania, las mujeres constituían el 38% de la mano de obra en 1918, mientras que, en Francia, las mujeres representaban casi una cuarta parte de los asalariados en fábricas de guerra (Ferro, 1994: 297-298).

La inserción femenina no solo permitió mantener el esfuerzo bélico, sino que evidenció su capacidad para desempeñar trabajos tradicionalmente masculinos, como la fabricación de proyectiles y armas, así como labores administrativas y sanitarias en organizaciones como la Cruz Roja (Morrow, 2008: 60). No obstante, su integración generó resistencias, especialmente en lo que respeta a la igualdad salarial y la percepción de las mujeres en roles antes restringidos para los hombres.

El impacto de esta transformación se observa incluso en los pequeños detalles retratados en la película Sin novedad en el frente, si bien el foco principal de la película está en los soldados en el frente, se muestra a mujeres trabajando en fábricas textiles reparando uniformes para los combatientes que partían al frente, subrayando su contribución en la cadena de producción bélica (Berger, 2022: 00:07:32). Esta escena encapsula la realidad de millones de mujeres que, al ingresar en la fuerza laboral, marcaron un hito en la lucha por la igualdad. Su incorporación a la industria no solo desafío los roles tradicionales de género, sino que fue un preludio para futuras reivindicaciones políticas y sociales, como el sufragio femenino, que se lograría en Reino Unido en 1918 y en España en 1931 (León, 2015).


Mujeres tejiendo uniformes militares. (Berger, 2002, 0:07:32)

El armisticio de 1918, marcaría el final de la Primera Guerra Mundial, la película usa este evento como una trama paralela a los eventos del campo de batalla. Sin novedad en el frente muestra las negociaciones entre los emisarios alemanes y el general Foch en el bosque de Rethondes, donde se exigieron duras condiciones, incluida la abdicación del Káiser Guillermo II, quien renunció el 10 de noviembre de 1918, apenas un día antes de la firma del armisticio (Romero, 2013: 236). La introducción de Matthias Erzberger, el negociador alemán, añade un giro histórico al filme. Erzberger, que inicialmente apoyó la guerra, cambió su postura al ver el estancamiento en el frente y lideró las negociaciones que culminaron con la firma del armisticio el 11 de noviembre de 1918 (Keenan, 2023).


Matthias Erzberger en la película y fotografía del personaje histórico. © https://www.dhm.de/lemo/biografie

La película también destaca el contraste entre la realidad del fin de la guerra y las ambiciones personales de algunos líderes militares, quienes continuaron enviando tropas a combate incluso después de que el armisticio estuviera acordado. Generales como Foch o Pershing ordenaron ofensivas finales antes de la hora oficial del cese, lo que llevó a miles de muertes innecesarias en las últimas horas de la contienda (Romero, 2013: 236). Este tema se resalta en la película a través de la muerte del protagonista Paul Bäumer, justo antes de que el armisticio entrara en vigor. Este enfoque crítico sobre el costo humano de la guerra subraya las ambiciones y la tozudez que prolongaron innecesariamente el conflicto.

Aunque la imagen cinematográfica aún se observa con escepticismo en ciertos ámbitos históricos debido a la consideración de fuente para la historia, la cinematografía ha logrado acercarse a la mentalidad de las naciones mejor que otras formas de expresión artística. A diferencia del libro o del cuadro, cuyo consumo está reservado a una minoría, el cine tiene un carácter colectivo, alcanzando a la multitud. En este contexto, el futuro de la investigación histórica no podrá ignorar el contenido ofrecido por el cine, ya que nos encontramos en una fase de transición hacia nuevos métodos de estudio de la historia (Romero, 2013: 19-20).

Aunque obra de ficción, Sin novedad en el frente establece una conexión firme con los eventos históricos de la Primera Guerra Mundial, presentando una base fáctica que la hace relevante en términos históricos. Muchas escenas reflejan con precisión la realidad de la guerra en el siglo XX, mostrando el fervor patriótico con el que los soldados alemanes partieron al frente, solo para desilusionarse ante los horrores de las trincheras y la brutalidad del combate. Berger captura hábilmente la transformación emocional de estos jóvenes, desde el idealismo inicial hasta el desencanto profundo, revelando la discrepancia entre la propaganda nacionalista y la cruda realidad bélica. Esta representación se erige como un puente entre la narrativa cinematográfica y los acontecimientos históricos, donde la vida en las trincheras, el armamento y la deshumanización de los soldados son retratados con tal viveza que logran revivir las emociones y las experiencias de aquellos que lucharon en la Gran Guerra. Aunque la historia no sea estrictamente fiel a los hechos, refleja un conglomerado de experiencias vividas por los soldados alemanes como hicieron otros autores coetáneos a Remarque. Según la historiadora Bethany Wyatt (a través de HistoryExtra.com), es rotundamente real sobre los hechos mostrados de la guerra.

La película introduce, además, hilos narrativos adicionales como el papel de Matthias Erzberger en las negociaciones de paz, añadiendo una nueva dimensión que enriquece la narrativa histórica. La inclusión de secuencias fuera del frente, junto a la precisión en la representación de los hechos y figuras como el general Foch, dota al espectador de un respiro visual y contexto crucial para comprender los eventos políticos que rodearon el final de la guerra. De esta manera, Sin novedad en el frente es una vívida descripción de la vida en las trincheras, explorando desde la alegría de la comida hasta la miseria cuando los suministros se agotan. Lejos de desvirtuar la novela de Remarque, estas adiciones ofrecen una nueva perspectiva que profundiza en la complejidad de la guerra y sus secuelas en Europa, demostrando el poder del cine para proporcionar una visión más amplia y matizada de la historia.

 

Filmografía

Sin Novedad en el Frente (E. Berger, 2022)

Mann, D. (1979): Sin novedad en el frente. Hallmark Hall of Fame Productions, ITC Films Inc, Marble Arch Productions.

Milestone, L. (1930): Sin novedad en el frente. Universal Studios.

 

BibliografÍa

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CALDERÓN BENAVIDES, H. A., “Sin novedad en el frente (2022): la muerte de la inocencia como tragedia universal”, Cine y Literatura, 31 de marzo de 2023.CANALES TORRES, C. y DEL MIGUEL DEL REY, V., La Gran Guerra: grandeza y dolor en las trincheras, Edaf, Madrid, 2014.

EKSTEINS, M., “Sin novedad en el frente occidental y el destino de una guerra”, Journal of Contemporary History, 15, SAGE, Londres y Beverly Hills, 1980, 345-366.

FERRO MESTRES, M., El cine, una visión de la historia, Akal, Madrid, 2008.

FERRO MESTRES, M., ORTEGA, S. y RENOUVIN, P., La gran guerra (1914-1918), Alianza Editorial, Madrid, 1998.

KEENAN, A., “Desglose completo de la verdadera historia y eventos de Sin novedad en el frente”, Screenrant, 8 de febrero de 2023.

LEÓN SOLER, N., “Las mujeres durante la guerra mundial”, Credencial Historia, marzo de 2015.

LIARES CHOVER, J. B., “La experiencia del combatiente en Sin Novedad en el frente (1929) de Erich Maria Remarque”, en RONZÓN FERNÁNDEZ, E. y VICENTE ARREGUI, I. (coords.), Thémata: Revista de filosofía, 48 , 2013, págs. 97-110.

LÓPEZ-MUÑOZ, F. y ROMERO MARTÍNEZ, A., “La muerte silenciosa: la tragedia de los gases de la muerte durante la Gran Guerra”, La Primera Guerra Mundial, National Geographic, 13 de octubre de 2022.

MAÑANA, J. H., La Gran Guerra: Los orígenes del conflicto, la guerra y la paz, Akal, Madrid, 2008.

PÉREZ LÓPEZ, P., “Una generación destruida por la guerra: Sin novedad en el frente (Lewis Milestone, 1930)”, en La historia a través del cine: las dos guerras mundiales, Universidad de Valladolid, 2007, pp. 63-84.

ROMERO, E. G., La Primera Guerra Mundial en el cine: el refugio de los canallas, T&B, Madrid, 2013.

SALVAT, J., Historia Universal del Cine: La época muda I, Salvat, Barcelona, 1978.

 

Enlaces web

Fotografía de soldados alemanes marchando al frente en 1914. Library of Congress: https://www.loc.gov/resource/ggbain.18127/

Fotografía del tanque St. Chamon con un cañón de 75 mm. https://www.warhistoryonline.com/world-war-ii/worst-equipment-soldiers.html

 

 

 

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ISSN 1988-8848