ISSN

1988-8848



¿FILMAR LA HISTORIA?

METAKINEMA
Revista de Cine e Historia

Francisco Salvador Ventura
Director

El Cine irrumpió en el panorama cultural de los últimos años del siglo XIX dentro de un contexto donde, como herencia de los postulados defendidos por primera vez en la Ilustración, la Historia venía representando un papel protagonista. No sólo se había conformado como una disciplina cuyo peso académico aumentaba progresivamente, sino que se había introducido y alcanzado una posición relevante en terrenos tan variados como la Literatura, la Pintura, la Música, las representaciones teatrales, las espectáculos operísticos y la misma Fotografía. Emplazada la Historia en medio de esas coordenadas, comenzaron las primeras experiencias con el cinematógrafo, que necesariamente habría de incluir entre sus temas habituales el retrato de alguna situación histórica o el intento de reconstrucción de alguna narración del pasado. Desde los primeros tiempos se erigieron como épocas preferidas las que estaban relacionadas bien con el mundo antiguo, o bien aquellas otras etapas próximas cronológicamente al momento de la realización. El Cine contaba en principio con el bagaje de experiencias ya desarrolladas en los otros campos, pero las posibilidades que las nuevas técnicas proporcionaban invitaban a transitar otros caminos, explorando capacidades cuya potencialidad comunicativa sobrepasaba la que los otros medios ofrecían.
Ya uno de los padres del Cine, D. W. Griffith, afirmaba para escándalo de sus comtemporáneos, en particular quienes desarrollaban la disciplina académica en la Universidad, que el Cine presentaba la cualidad de ser la más poderosa forma de escritura histórica. Poco tiempo después hubo quienes desde estas mismas filas propusieron la necesidad de una censura académica ante cualquier film que abordara una temática histórica, exigencia que parece contradictoria con la poca consideración que las películas despertaban en estos medios. No debería ir muy desencaminado Griffith con su afirmación cuando la reacción era precisamente ésta. De todos modos, el escaso interés que los medios académicos mostraban por el nuevo Arte contrastaba con la frecuente y constante repetición de temas históricos, realidad que corría a la par del creciente interés que entre los medios políticos se suscitaba en torno a la utilización de las imágenes como medio propagandístico de determinadas políticas y como elemento de apoyo de ciertos regímenes.
Acerca de esta trascendental dimensión orientada hacia el pasado y, al mismo tiempo, hacia el presente, no se ha reflexionado teóricamente hasta fechas muy recientes, en la década de los setenta. Fue entonces cuando la publicación del libro Cinéma et Histoire de Marc Ferro se convirtió en la iniciativa que abrió un amplio debate sobre la cuestión. Los resultados a los que ha dado lugar revisten un elevado interés, entre los que destaca la constatación de una nueva necesidad, la de tener en cuenta esta variable de la relación entre el Cine y la Historia para entender con mayor profundidad uno de los elementos que, a nuestro juicio, resulta definitivo para comprender mejor la entidad propia del fenómeno cinematográfico.
Con frecuencia, en los medios académicos se entiende que las películas históricas y los documentales son una vía necesaria para el conocimiento de la Historia, una fuente de información que contribuye a la aproximación a tal o cual época, o bien, simplemente meros vehículos de apoyo para facilitar la tarea docente. Si bien todas esas utilidades se dan en la realidad, todas ellas supondrían per se una visión limitada y reductora de lo que la relación del Cine con la Historia comporta. Por esta razón, la ambición de la revista Metakinema es mayor: poner de relieve cómo el elemento histórico es un componente consustancial del propio hecho fílmico, sin cuyo concurso su comprensión siempre resultaría irremediablemente incompleta. La realidad filmográfica hablaría, en principio, de la existencia de un abundante corpus de filmes que en su génesis han sido concebidos como ensayos de reconstrucción de una época determinada del pasado, fenómeno que parece fácil de aceptar por la mayor parte de nosotros. Sin embargo, otro elemento más sutil entraría en juego si se avanza algo más en la reflexión. Y es la potencial dimensión histórica de casi la totalidad de los filmes, puesto que muchos de ellos intentan hablar del momento en el que se han filmado, pero ofrecen claves que con el paso del tiempo devienen necesariamente históricas, por lo que la conciencia de ello por parte no solamente del público, sino de los responsables del proyecto, resulta de vital trascendencia. Incluso si la conciencia de ello no se da, la potencialidad histórica de ese material sigue estando presente.
Apenas existen publicaciones periódicas en las que se reúnan trabajos donde se reflexione sobre la naturaleza de las relaciones entre Cine e Historia, si bien la necesidad y la oportunidad de ellas resulta una realidad incuestionable. No hay que irse demasiado lejos para comprobar cómo entre las últimas producciones con reconocimiento internacional existe un alto porcentaje de aquellas que sin ambages se sitúan en una época temporal pasada, todo ello sin incluir el segundo capítulo tan numeroso antes reseñado. Por esa razón, las personas que componemos el Grupo de Redacción de Metakinema nos hemos reunido para apoyar este proyecto, que se postula como un punto de encuentro necesario y un instrumento constructivo para intentar cubrir un ámbito de reflexión aún insuficientemente poblado y para servir de foro de debate acerca de propuestas dispares acerca de este amplio y creativo maridaje entre ambas. La ambición de esta revista es la de proponer trabajos de reflexión procedentes de personas cuya pasión por el Cine les haga sensibles a reflexionar sobre este particular. Por esta razón, sus colaboradores serán personas vinculadas no solamente con el ámbito universitario sino que también se aspira a traspasar sus recintos contando con el concurso de profesionales de otra procedencia. Con ello se persigue que las contribuciones ofrezcan puntos de vista diferentes, entre otras razones por la formación personal de sus autores, pero con el denominador común de ser discursos en los que individuos apasionados por el Cine reflexionan sobre la componente histórica de los textos fílmicos.
Metakinema pretende convertirse en un foro de encuentro de ámbito internacional, por lo que su Grupo de Redacción se compone de personas de diferentes países, con la doble pretensión de que los trabajos no sólo tengan un esfera temática abierta a todo el mundo, sino que también el origen de sus contribuyentes sea lo más amplio posible. Por esa razón, las lenguas utilizadas serán distintas, si bien con la salvedad de que se procurará que en su totalidad sean idiomas con una amplia utilización internacional, de manera que no se conviertan en obstáculos para alcanzar la deseada mayor difusión posible.
El nombre de la revista resulta de un ejercicio con el que se quiere hacer referencia al objetivo que con ella se persigue. La palabra Metakinema no existe realmente pero procede de la conjunción de dos términos griegos. Se acude al griego porque precisamente de esa lengua procede la palabra con la que desde los primeros tiempos se denomina el Cine, Cinematógrafos. El prefijo meta significa aquello que está más allá de algo, mientras que la palabra kinema significa movimiento. El empleo de la segunda devino con el paso del tiempo el vocablo desde el que se extrajo la palabra Cine, aludiendo precisamente al movimiento de las imágenes. La aplicación del prefijo sobre ella pretende subrayar la idea de ir más allá de la superficie original del Cine, con la aspiración de conseguir individualizar cómo el componente histórico es un elemento vital a la hora de definir en qué consiste el hecho cinematográfico. De manera que metakinema alude al objetivo de intentar escudriñar en medio de los componentes del Cine, la forma en la que el elemento histórico es connatural a su composición, forma parte de su esencia misma.
La periodicidad con la que se irán elaborando los números es semestral, de manera que se pueda articular una secuencia constante en su frecuencia para hacer un seguimiento sostenido en torno a las grandes líneas dentro de las que se irán enmarcando los diferentes trabajos que en ella tendrán cabida. Todas las secciones que compondrán Metakinema estarán siempre presentes, con la particularidad de que no habrá una cantidad límite de trabajos por cada una, de manera que su composición dependerá del número y la cualidad de los que hayan llegado antes de su publicación. La relación de ellas es la siguiente:

  1. Películas de siempre. La primera sección estará dedicada a una película que se pueda considerar clásica, tanto por haberse convertido en una obra maestra incuestionada, como por necesitar ser reivindicada en esta posición o por haberse convertido en una obra influyente en filmes posteriores.
  2. Filmaciones recientes. En la segunda se incluirán los trabajos dedicados al análisis de una obra estrenada en los últimos tiempos, pues, sin ánimos de una exhaustividad claramente inabordable, pretende estar atenta a las propuestas de los últimos filmes proyectados.
  3. A propósito de ... La tercera se moverá dentro de coordenadas más usuales y ortodoxas, las relacionadas con el perfil biográfico de algún personaje histórico concreto que haya sido retratado en las pantallas, bien realizando una revisión amplia a su tratamiento, o bien tratándolo a partir de una o varias muestras.
  4. Ensayo de transversalidad. Las fronteras de la cuarta sección se amplían considerablemente para dar cabida a temas de carácter transversal, que sirvan como motivo concreto a través del cual viajar por el tiempo, por determinadas coordenadas espaciales, por cualquier tipo de vehículo que pueda engarzar realidades de naturaleza diferente.
  5. Reflexión en torno a .... En la quinta no existen prácticamente los límites, porque lo que se pretende con esta sección es precisamente que la libertad de los responsables del trabajo sea total y que puedan por ello realizar aportaciones en las que la única exigencia es que de alguna manera el componente histórico esté presente en su reflexión.
  6. Hablan los profesionales. Por último, la sección sexta estará dedicada a las aportaciones concretas de cualquier tipo de profesional que esté relacionado de manera práctica con el hecho cinematográfico, de forma que a los trabajos de los observadores del exterior se pueda unir la sensibilidad de quienes han tenido ocasión de conocer el medio desde sus interioridades.

Tras el volumen cero en el que va incluída esta presentación, irán saliendo a la luz progresivamente los siguientes, manteniendo una periodicidad semestral. Los meses en los que se publicarán serán siempre los de abril y octubre de cada año. La voluntad de quienes componemos el Grupo de Redacción es que Metakinema tenga la máxima difusión posible, razón por la que hemos optado como vía más adecuada por la que ofrece la Red. Cada nueva entrega se presentará indicando el número del que se trata, a partir del que se tendrá acceso al índice correspondiente y desde ahí a cada uno de los trabajos que lo compongan. Pero también en esa primera página, y en aras de facilitar la navegación, existirán dos caminos diferentes por los que transitar en el interior de la revista: uno conformado por la relación de los anteriores números publicados y el otro por las secciones fijas de cada uno de ellos, en las que se incluirán ordenados temática y cronológicamente los distintos artículos publicados hasta entonces. No obstante, es nuestro objetivo también sacar a la luz ejemplares impresos en papel, cuyo contenido se corresponderá con el existente en la página de la revista, de manera que se facilite su colección física por aquellas personas que estuvieren interesadas en hacerlo. Además de todo ello, cada uno de los números contará con unos contenidos fijos presentes en la página frontal, compuestos por esta presentación general de la revista, la composición del Grupo de Redacción, una dirección para contactar con nosotros y una relación de enlaces cuyos intereses corran parejos a los de esta publicación.
Los objetivos de este Grupo al emprender esta aventura se articulan en torno a la pasión común en torno a la cinematografía, con la intención de ofrecer este foro de contribuciones y reflexiones que se desenvuelvan en los terrenos comunes que comparten los textos fílmicos y la dimensión histórica. La ambición es tan sencilla y tan amplia como la de poner sobre la mesa la importancia que el componente del pasado, tanto en su dimensión consciente como en su carácter sobrevenido, adquiere como elemento constitutivo del hecho fílmico, componente cuya conciencia puede contribuir de manera extraordinaria al conocimiento del hecho fílmico, pero siempre sin olvidar que las películas no pretenden ser libros de Historia sino discursos sobre el pasado elaborados por creadores.

 

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