DE LAS CUEVAS AL CINE:
LA PREHISTORIA EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN

From the Caves to the Cinema: Prehistory in Movies and TV

Lcda. Marta Rojano Simón
Historiadora
Córdoba

Recibido el 8 de Mayo de 2016
Aceptado el 10 de Junio de 2016

 

Resumen. Desde los comienzos del cine en las primeras décadas del siglo XX se pone de manifiesto su capacidad para conectar con el público y ofrecer ficción pero también difundir los conocimientos científicos. La ambientación prehistórica ha sido particularmente escasa en el cine y ha sido utilizada para ilustrar situaciones de primitivismo, brutalidad y lucha por la supervivencia. En la mayoría de las películas que se encuentran ambientadas en el periodo prehistórico, además, rehúsan aceptar evidencias científicas en pro de aportar una ficción más atractiva para la audiencia. En el presente artículo nos proponemos elaborar un análisis de algunas de las películas de temática y ambientación prehistórica que han sido producidas desde los inicios del cine hasta nuestros días.
Palabras clave. Historia, Prehistoria, Cine, Arqueología, Televisión.

Abstract.From its origins, in the first decades of the 20th century, films have demonstrated to be able to attract wide audiences. Far from being mere entertainment products, movies also contributed to the transmission of scientific knowledge. Prehistoric settings in films are not very frequent and, generally, those movies that place their action in this period show primitivism, brutality and the human struggle for survival. Thus, the majority of these productions refuse to adopt a more realistic and scientific approach to the period, because film companies consider that the violent and fantastic approach is more appealing to the general audience. In the present paper I offer a detailed examination analysis of some of the most important films that place their action or deal with Prehistory, from the origins of film industry to the present.
Keywords.History, Prehistory, Cinema, Archaeology, Television.

 

 

Desde los comienzos del cine, la realidad histórica del ser humano ha sido objeto de interés para plasmarlo en el celuloide. Los largos periodos históricos como Egipto, Grecia y Roma han servido en numerosas ocasiones para ilustrar historias de aventuras, misterio o amor. Este es el caso de Los Diez Mandamientos (C.B. de Mille, 1956), Sinuhé el egipcio (M. Curtiz, 1954), Ulises (M. Camerini, 1954), Jasón y los Argonautas (D. Chaffey, 1963), Quo  Vadis (M. Leroy, 1951), Ben-Hur (W. Wyler, 1959) y La caída del Imperio Romano (A. Mann, 1964) (Hernández, 1997: 320-326) entre otros. Para este fin no se queda atrás la ambientación en el periodo vivido por el ser humano más largo de todos, la Prehistoria.

La fijación de los artistas del celuloide por la ambientación histórica se debe al interés innato del ser humano por indagar y conocer su pasado, así pues la curiosidad por conocer pasados remotos e imaginar supuestos de estos tiempos lleva a los creadores del cine a comenzar desde su primera andadura a utilizar el pasado prehistórico para ambientar sus películas. Un buen ejemplo de ello lo compone la película de Georges Méliès rodada en 1908, apenas 10 años después de que los hermanos Lumière presentaran su primer film.

Los hermanos Lumière presentaron por primera vez una película al público el 28 de Diciembre de 1895 cuando proyectaron en el Salón Indien, sótano del Grand Café de Paris, su película La Sortie des Usines Lumiere que se componía de la proyección de apenas 17 metros de película. Sin embargo, parte del mérito se debemos atribuirlo Thomas A. Edison, eminente inventor y empresario de éxito de nacionalidad norteamericana, que en 1891 creo y patentó el kinetógrafo, un artilugio de gran tamaño que, si bien no se expuso al público general sería expuesto para un grupo reservado de personas en diferentes salones del mundo (Orígenes del Cine b, 2007: 24).

Cuando los hermanos Lumière expusieron su trabajo, derivado del kinetógrafo de Edison pero de menor tamaño y más perfeccionado, entre el público se encontraba Georges Méliès que le vio tantas posibilidades a este nuevo invento que se ufanó en adquirirlo, pero no estaba en venta (Orígenes del Cine a, 2007: 15).

Como vemos, desde el momento propio de la aparición del cine descubrimos el interés antropológico de los propios inventores en la proyección de la primera película y no es de extrañar, pues, que poco tiempo después sea el propio Georges Méliès el que proponga un cortometraje en el que la civilización humana es la protagonista, La Civilisation à travers les âges (1908).

A partir de este momento la temática prehistórica mantuvo una aparición fluida en el cine aunque son escasos los ejemplos en los que la investigación científica se ajusta a dichos ejemplos. Esto se debe a que resulta más atractivo para los creadores ambientar sus películas en el pasado remoto de la humanidad pero ajustándose los estereotipos del presente.

Sin embargo la relación de la Prehistoria con el cine no queda solo en la ambientación y la curiosidad innata del hombre por su pasado. Si nos remontamos al periodo Prehistoria, encontramos cierto interés de nuestros antepasados por recrear el movimiento en las pinturas rupestres del Homo Sapiens desde el Paleolítico Superior. Así pues, son muchos los paneles de pinturas en los que el autor dibuja figuras superpuestas en tres o más posiciones con el fin de otorgarle movimiento. Sin embargo, las investigaciones más recientes consideran que la capacidad de recrear movimiento iban más allá de lo que se había supuesto pues, como afirma el prehistoriador francés Marc Azéma en su libro más reciente La Préhistoire du Cinéma, los hombres prehistóricos podían haber recreado situaciones cinematográficas a partir de la sucesión de trazos y la exposición a la luz de las antorchas que llevaban (Azema, 2011: 96). El objeto de estudio de esta tesis son algunas pinturas rupestres del periodo Magdaleniense (Le Abri du Colombier, Foz Coa, La Marche y Altamira), así como las 22 escenas de caza grabadas sobre roca del periodo Neolítico que se encuentran situados en los alpes italianos, en la región de Valcamónica (Azéma, 2009: 24-31). El prehistoriador Marc Azéma, junto con otros investigadores de las Universidades de Bauhaus, Sankt Pölten y Cambridge, consideran que este último podía hacer sido el primer “cine” de la historia pues la situación de las pinturas así como la exposición a la luz del sol en momentos determinados, al amanecer y al anochecer, permitiría que un grupo de personas pudiera presenciar la proyección del movimiento de las escenas dibujadas. Esta tesis se encuentra en la actualidad siendo objeto de debate pues aún son muchos los investigadores que consideran improbable esta opción. Sin embargo otros prehistoriadores como Azéma o el Dr. Jean Clottes consideran que esta podría ser una opción verdaderamente factible pues la capacidad intelectual del hombre no difería entonces de la que tenemos hoy día (Hormigos, 2012: 112).

Prehistoria en el Cine y la Televisión

La industria cinematográfica inglesa y norteamericana se propone, a partir los primeros años del siglo XX, como la principal fuente de la que provenía la mayor parte de las películas presentadas al gran público. Aunque el cine francés, español e italiano conocen un esplendor importante en los años 50 con la producción de películas de ambientación histórica, en los periodos griego y romano o más conocidas como películas de péplum, muy pronto sucumben ante la capacidad de producción y distribución de los países anglo-americanos para popularizar sus producciones cinematográficas entre el gran público, primero dentro de sus propios países y más tarde por todo el mundo.

Tres años antes de la presentación del cortometraje de G. Méliès, se presentó en el Reino Unido el primer cortometraje de ambientación prehistórica, The Prehistoric Peeps dirigida por Lewin Fitzhamon en el año 1905 inspirado en el cómic de E. T. Reed Mr Punch’s “Prehistoric Peeps” publicado a partir de 1894 (Ruiz 287). En este cortometraje de 4 minutos de duración se exponían las difíciles situaciones a las que debía de enfrentarse el ser humano en la Prehistoria.

Como podemos ver, desde los orígenes, la ficción cinematográfica tiene una relación de interés comercial con la ambientación Prehistórica mucho más que de divulgación de las investigaciones en este campo pues, aunque en el siglo XX era ya de todos conocido que el ser humano con convivió con los dinosaurios en espacio y tiempo, resultaba más excitante y atractivo imaginar la vida de nuestros antepasados si tenían que enfrentarse a estos grandes animales.

A este respecto son muchas las apreciaciones que se exponen para explicar este fenómeno como son las de Ignacio Martín Lerma: “El tratamiento de este tipo de temática normalmente es poco acertado y bastante alejado de lo que las investigaciones sobre periodos paleolíticos van sacando a la luz. Los constantes anacronismos hacen que la visión sea siempre “imaginativa”, siendo el error más repetidos el de hacer coincidir a hombres y dinosaurios en el mismo periodo.” (Martín, 2006: 25).

O Pedro J. Hernández Descalzo: “Resulta muy complejo distinguir qué es cine “prehistórico” y qué es fantástico. Mezclar, por ejemplo, dinosaurios con humanos no debería entenderse como cine ambientado en la Prehistoria, y sin embargo el público no especialista así lo identifica.” (Hernández, 1997: 315).

En 1908, además de la mencionada película de Georges Méliès Les civilisation a travers de les âges, se produce también en el Reino Unido una nueva película con el ser humano prehistórico como protagonista, esta es The Prehistoric Man dirigida por Walter R. Booth. Dos años más tarde, se presenta la primera película estadounidense con temática prehistórica del conocido director David W. Griffith Brute Force que formaba parte de una serie que finalizó en 1914 con Man’s genesis: A psichological comedio founded on Darwin’s theory of the Genesis of Man. El protagonista de esta película, encarnado por el actor Mae Mash se ve envuelto en la evolución que sufre el hombre primitivo según las teorías darwinistas.

His Prehistoric Past (Ch. Chaplin, 1914). ©Sony Pictures Home Entertainment.

Sin embargo, la película de temática prehistórica más conocida de comienzos del siglo XX es, sin duda alguna, la genial comedia protagonizada por el genial Charles Chaplin His Prehistoric Past. Está producción es la última de las que el director y actor grabó para los Estudios Keystone. En la película el personaje Charlot retrocede en el tiempo hasta llegar a la Prehistoria en la que lucha con gracia e ingenio contra los más fuertes de la tribu por el amor de una hermosa mujer.

Debido al éxito que despertó esta temática tras la producción de Chaplin, se produjo un aumento del interés por tratar la ambientación primitiva en clave de humor por algunos directores conocidos del momento. Como ejemplo significativo tenemos entre 1915 y 1916 que el director estadounidense Willis O’Brien, inventor de la técnica cinematográfica conocida cono Stop Motion presentó varios cortometrajes entre los que destacan The Dinosaur and The Missing Link: A prehistoric tragedy y R. F. D. 10.000 B. C. Estas desternillantes comedias que versaban acerca de las actividades cotidianas de una tribu prehistórica fueron distribuidas por la compañía cinematográfica que dirigía Thomas A. Edison.

De manera independiente se produjo en Estados Unidos en 1921 un maravilloso cortometraje que podríamos catalogar dentro de la temática que nos ocupa solo debido a la aparición de dinosaurios y hombres en la misma escena. Hablamos de The First Circus dirigida por Herbert M. Dawley y Toni Sarg, en el que en una escena animada dos funambulistas hacen equilibrios sobre un dinosaurio. Actualmente la única copia de esta película se conserva en los archivos de la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

En 1923 el conocido director/actor norteamericano Buster Keaton dirige y protagoniza la comedia The Three Âges. Este cortometraje, producido por Joseph. M. Elchen, representa la andadura del hombre en tres épocas distintas, Prehistoria, periodo romano y época moderna. Sólo la primera parte está ambientada en época prehistórica.

En 1925 se estrena el primer largometraje con ambientación prehistórica que utiliza, también por primera vez, la técnica de Stop Motion. Hablamos de The Lost World dirigida por Harry O. Hoyt y Willis O’Brien. Este film está basado en la novela homónima de Arthur Conan Doyle y presenta una Prehistoria alternativa donde, de nuevo, hallamos que el hombre de anatomía moderna convive con dinosaurios y hombres prehistóricos. Si bien esta producción cae en los mismos anacronismos e idealiza la vida en la Prehistoria como un periodo en el que el tiempo pasaba despacio y los hombres solo se dedicaban a actividades de cinegéticas y de lucha contra los grandes saurios, ha merecido la mención especial de Obra de Significancia Cultural por la Biblioteca del Congreso de EE.UU.

Tres años después, en 1928 los directores Frank Butler y Hal Roach estrenaron un cortometraje cómico protagonizado por Stan Laurel y Oliver Hardy. Esta película titulada Flying Elephants supone el debut de estos actores como pareja cómica, “el Gordo y el Flaco”.

One Million B. C. (H. Roach, 1940). ©Fox Hills Video.

Para continuar con nuestra secuenciación cronológica debemos trasladarlos a la década de los 40 en la que se estrenan algunas de las películas ambientadas en el periodo prehistórico más conocidas por el público ambientadas en el periodo prehistórico. Estamos hablando, por supuesto, de One Million B. C (1940) dirigida por Hal Roach y Hal Roach Jr. que obtuvo dos nominaciones a los premios Oscar y las dos parte de Ape Man (1943 y 1944). Estas producciones, dirigidas por William Beaudine y Phil Rosen respectivamente y protagonizadas por Bela Lugosi marcan la introducción de la ambientación prehistórica en el género de terror. En estas películas el verdadero drama se encuentra en la obsesión de un científico en busca del conocimiento. En este caso, el científico desea conocer en profundidad al hombre “primitivo” y por ello se somete a terribles experimentos.

En la década de los 50 la producción de películas con la temática que nos ocupa fue escasa y de poca relevancia. En 1953 se estrena Prehistoric Women dirigida por Gregg C. Tallas y en 1954 Edwald A. Dupont dirige The Neanderthal Man que es un nuevo ejemplo de película de terror que se basa en las tesis argumentadas por algunas de las obras escritas más importantes como son La Trágica Historia del Dr. Fausto (C. Marlowe, 1604-1616) o Dr. Jekyll y Mr. Hyde (G-L. Stevenson, 1886). En 1955 Roger Corman dirige Teenage Caveman en la que el director reserva para el final una concepción circular de la Historia del hombre. Este recurso cinematográfico fue utilizado en 1968 en la obra El Planeta de los Simios.

The Flinstones (W. Hannay y J. Barbera, 1960).©Warner Home Video.

La década de los 60 fue prolífica en la producción de películas de temática prehistórica. Entre los estrenos ocurridos en estos años encontramos algunas de las películas más vistas o aquellas que han acumulado fama mundial y se han convertido en películas de culto. En 1960 Irwin Allen dirige The Lost World, remake de la película que se estrenó en el año 1925. El 30 de septiembre de ese mismo año se estrena la serie animada de The Flintstones producida por William Hanna y Joseph Barbera. Esta serie supuso un éxito rotundo para la cadena ABC, dónde se mantuvo en programación durante seis temporadas consecutivas con un total de 166 capítulos (González et. al. 2012: 132). Esta producción es un ejemplo más de ambientación prehistórica alternativa en la que se ponen de manifiesto los modos de vida de los estereotipos de los años 60 en clave de humor. A tenor del éxito de la serie se produjeron secuelas directas como The Man Called Flintstones (W. Hanna and J. Barbera, 1968), The Flintstones (B. Levant, 1994), The Flintstones in Viva Rock Vegas (B. Levant, 2000). De igual modo ha servido de inspiración para otras producciones como The Captain Caveman (W. Hanna and J. Barbera, 1977).

En 1962 Harch Hall Sr. dirige EEAGH que si bien ha pasado a la historia como una de las 50 peores películas de todos los tiempos, también es el primer largometraje en color de temática prehistórica.

En 1966 se estrena el remake de la película One Million B.C. presentada en la gran pantalla con el título One Million Years B.C. Esta película, dirigida por Don Chaffey, presenta los mismos errores de interpretación científica que las producciones estrenadas hasta el momento y se inspira en los estereotipos masculinos y femeninos de los años 60. Por ello, la aparición de la exuberante Rachel Welch supuso un gran éxito para la producción y de nuevo se vuelve a incidir en la ficticia brutalidad y primitivismo de los clanes prehistóricos con el único objetivo de ofrecer un espectáculo complaciente.

Finalmente en 1968 el aclamado director Stanley Kubrick estrena su película 2001: A Space Odyssey. En esta película Kubrick con su intachable estilo realiza un complejo estudio de la humanidad que inicia con una particular visión de la prehistoria del hombre con el prólogo “el Amanecer del Hombre”, que es conocida como una de las secuencias más conocidas de la Prehistoria en el cine. Esta obra es la primera en la observamos cierto rigor histórico y preocupación por parte del director para recrear en la ficción algunos de los avances en la investigación arqueológica en Prehistoria.

La Guerre du Feu (J.-J. Annaud, 1981). ©Suevia Films.

En 1970 se estrena en el When Dinosaurs Ruled the Earth. Esta película producida en el Reino Unido y dirigida por Val Guest fue un éxito en taquilla y nominada al Óscar debido a la laboriosidad de los efectos especiales. Sin embargo, tendríamos que esperar hasta 1981 para ver la primera película de ambientación histórica que se produce teniendo en cuenta desde el principio los avances científicos en Prehistoria hasta el momento: La Guerre du Feu dirigida por Jean Jacques Annaud. Esta coproducción Canadiense-Francesa supuso la adaptación de la novela homónima de J. H. Rosny Ainé y aunque fue creada por una compañía independiente, su éxito permitió que pronto fuera doblada a varios idiomas y muy pronto fuera la fuente de inspiración para películas posteriores como puede ser la famosa comedia estrenada ese mismo año Caveman dirigida por Carl Gottlieb y protagonizada por el ex-Beatles Ringo Starr.

En televisión en el año 1978 se estrena en Francia la serie animada Il Etait une Fois… l’Homme dirigida por Albert Barille. Esta serie de carácter divulgativo y dirigida principalmente al público infantil y juvenil es conocida como una de las series de más éxito de la historia de la televisión. En los dos primeros capítulos, el director propone de manera interesante e instructiva el paso del hombre por la Prehistoria.

En la década de los 80 se produce un cambio importante en las películas de ambientación prehistórica puesto que la investigación científica comienza a dejar su estela en las producciones cinematográfica de ficción. En 1984 se estrena en Estados Unidos Iceman una película dirigida por Fred Schepisi en la que podemos ver con cierta rigurosidad las vicisitudes de los investigadores en el área de la Prehistoria y la Antropología.

En 1986 se lleva a la pantalla la adaptación de la primera novela de Jean M. Auel The Clan of The Cave Bear (1980). Esta película, dirigida por el director estadounidense Michael Chapman contempla la Prehistoria con la rigurosidad que le otorga la novela. Jean M. Auel, por su parte, había dedicado grandes esfuerzos para documentar con rigor científico y por ello tuvo muy en cuenta los últimos avances en la investigación arqueológica. Todo ello hace que la película no sólo esté ambientada en la Prehistoria sino que ilustre, en clave de ficción, los modos de vida y el paso de los Neandertales por el continente europeo.

En 1988 se estrena Missing Link dirigida por Carol y David Hughes. Estos directores estadounidenses se remontan dos millones de años para ilustrar el viaje del último Australopitecus por el mundo.

Ao, le dernier Néandertal (J. Malaterre, 2010). ©UGC Distribution.

En las últimas décadas y hasta el momento actual, sin embargo se han estrenado algunas comedias de ambientación prehistórica que, sin embargo, no han tenido relevancia para la difusión de las investigaciones en este campo. Hablamos por ejemplo de Encino Man (L. Mayfield, 1992), Homo Erectus (A. Rifkin, 2007), 10.000 B.C (R. Emmerich, 2008), Year One (H. Ramis, 2009) y The Croods (K. De Mico y C. Sanders, 2013). La excepción a la regla que se ha impuesto en los últimos años es la producción hispano-francesa Ao Le Dernier Nèandertal (2010). Esta última película dirigida por Jean Malaterre ilustra de forma magistral la vida de un homo Neanderthal y la interacción entre este y una tribu de homo Sapiens es, hasta el momento, la película de ficción mejor considerada entre los investigadores en Prehistoria. Esto se debe a su interés en ofrecer al público una fidelidad histórica para lo que ha sido vital la participación activa en el asesoramiento de investigadores de la talla de Marie-Helène Patou Mathis, responsable de la Unidad Zooarqueológica del laboratorio de Prehistoria del Museo de Paris (García, 2013: 38)

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Bibliografía

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ISSN 1988-8848